Historias de verano

 

Siempre que uso estos colores me invade la nostalgia. Crecer en una isla te marca, y más en una isla como la mía. El verano eterno, la naturaleza con sus huracanes despiadados y el enorme océano que nos separa de familiares y sueños por cumplir nos hace amar, aborrecer y respetar al mar.

 

atardecer de verano

 

Cuando te has ido todo es diferente, “cruzaste el charco”, no te quedaste a “apagar el Morro”. Cuando ya no estás extrañas el olor del salitre, las citas en la playa, el camino más largo a la escuela bordeando “la costica”.

 

belleza natural

 

Tuve la fortuna de crecer en un lugar cerca de la playa, fueron 15 años de atardeceres sin asfalto y casi 20 que mis veranos no han vuelto a ser lo mismo.

 

playa de texas

 

Cuando comencé este proyecto ni siquiera tenía fotos propias, mucho menos fotos de mis playas porque esas imágenes me quedaron grabadas en la mente y muy pocas en el papel.

Las fotos son “del otro lado”, del lado prohibido, un lugar en Texas y otro en Florida.

 

olas

canoa

 

Los niños no son los míos, son los hermanos de mi hijo, que temprano aprendieron a disfrutar de las olas sin pensar que el futuro está del otro lado.

 

remos

 

Las fotos no las tomé yo pero son hermosas y merecían su homenaje. La quietud de las olas y la arena tan blanca me devuelven recuerdos que creía olvidados.

 

fondo del mar

 

Mientras creaba cada página me permití soñar, y recordaba ese poema que nos hacían repetir muy a menudo: “Tengo, vamos a ver (…) que como tengo la tierra tengo el mar (..) gigante azul, abierto, democrático. En fin, el mar.

Soñar no cuesta nada, más díficil es olvidar. Porque no importa el número de décadas,  el camino de regreso a la infancia, jamás se olvida.

 

Beach Paradise Mini album

El título de esta entrada es un fragmento de un poema de Nicolás Guillén  (Tengo)

 

Nos vemos pronto!

Gigly